Bill Cosby y su principal acusadora llegaron a una Corte en un suburbio de Filadelfia para el inicio de la audiencia en la que se determinará cómo será castigado el comediante de 81 años por drogar y abusar sexualmente de ella hace más de 14 años.

Cosby fue la primera celebridad en ir a juicio en la era de #MeToo y podría ser el primero en ir a prisión, quizás por el resto de sus días, tras haber sido hallado culpable en abril de abusar de la exempleada de la Universidad de Temple, Andrea Constand, en su casa a las afueras de Filadelfia en el 2004.

Al final de la audiencia, que se prevé que dure dos días, el juez del condado de Montgomery Steven T. O’Neill podría sentenciar a Cosby a hasta 30 años en prisión o enviarlo a su casa bajo libertad vigilada. Los lineamientos del estado para alguien como Cosby, que no tiene condenas previas, establecen entre uno y cuatro años tras las rejas.

Los jueces no pueden evitar ser influenciados por las pequeñas ópticas de un caso, o cómo lo percibirá el público, dijo Daniel Filler, decano de la escuela Kline de derecho de la Universidad de Drexel.

Cosby es legalmente ciego y usa bastón, algo que los abogados sin duda destacarán junto con sus logros y filantropía. Los fiscales esperan llamar a algunas de sus otras acusadoras para pintarlo como un depredador sexual que merece ir a prisión.

En los años desde que Constand acudió por primera vez a la Policía en el 2005, más de 60 mujeres han acusado a Cosby de violencia sexual, aunque ninguna de esas denuncias ha llevado a cargos penales.

Cosby se mantuvo como un actor de primera línea en Hollywood, alcanzando su cumbre en la década de 1980 con el popular El Show de Bill Cosby, en el que dio vida al doctor Cliff Huxtable, un afable y chistoso padre de familia.

Pero entre bambalinas, según el testimonio, el astro casado buscaba encuentros sexuales con mujeres jóvenes, incluidas actrices a las que ofrecía guía, modelos que buscaban papeles en sus programas, y auxiliares de vuelo a las que conoció en sus viajes.

También admitió que obtuvo pastillas de metacualona en los años 70 para dárselas a mujeres antes de tener relaciones sexuales.

Sea cual sea la sentencia, Cosby probablemente será juzgado como un depredador sexualmente violento y tendrá que recibir asesoría mensual por el resto de su vida, dentro o fuera de la cárcel. Vecinos y escuelas serán advertidos de que vive cerca.