El misterio siempre rondo a Alejandro Magno y cuando llego el momento de su muerte hace dos mil trescientos años, todo fue muy extraño pues ocurrio justo en el cenit como gobernante de uno de los mayores imperios de la historia.

En un artículo publicado en The Ancient History Bulletin, una profesora de la uiversidad de otago en nueva zelanda, afirma que las teorías anteriores sobre su muerte en el año 323 a.C. no fueron satisfactorias, ya que no explicaron todo el evento.

Esta investigadora dijo que el joven de 32 años había desarrollado fiebre, dolor abdominal, una parálisis progresiva, simétrica, ascendente y permaneció en su sano juicio hasta poco antes de su muerte.

Ella cree que él contrajo una variante de neuropatía axonal motora aguda de GBS que produjo parálisis pero sin confusión ni inconsciencia.

Su fallecimiento se complicó aún más por las dificultades para diagnosticar la muerte en tiempos antiguos, que dependían de la presencia de la respiración en lugar del pulso.

Todo esto aunado a un posible fallo de auto regulacion de la temperatura de su cuerpo, una paralisis general y la disminuicion de oxigen, contribuyo todo a que el grande terminara muerto en su palacio.

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