Un jurado de siete mujeres y cinco hombres juzgará este martes en Nueva York a Joaquín el Chapo Guzmán, acusado por el gobierno de Estados Unidos de narcotráfico y de mantener una empresa criminal durante dos décadas como jefe del Cartel de Sinaloa, un proceso entre fuertes medidas de seguridad.
Entre los integrantes del jurado hay personas de edades de entre 20 y 50 años, inmigrantes de Polonia, Etiopía y Asia, así como cuatro personas que hablan español, todos ellos estan aislados parcialmente y sometidos a fuertes medidas de seguridad, con orden del juez de no hablar del juicio.
Durante este juicio no se conocerá el nombre de los integrantes del jurado, dónde viven o trabajan, como parte de las extremas medidas de seguridad por el historial de violencia del Cartel de Sinaloa, que ha secuestrado, torturado y asesinado a quienes representaran una amenaza, de acuerdo con la acusación de la Fiscalía.
Este proceso se realiza entre severas medidas de seguridad, que han rodeado la vida del mexicano desde que fuera extraditado a este país en enero del 2017.
Nueva York será así escenario de un gran despliegue de seguridad en el reinicio del juicio por narcotráfico contra el Chapo, considerado por el Gobierno de Estados Unidos como «extremadamente peligroso».
Las medidas van desde las condiciones extremas de su encarcelamiento hasta su transporte a la corte, y se extienden más allá para proteger a los jurados y a los testigos de una posible venganza del presunto capo, del que las autoridades temen que use sicarios para secuestrar y asesinar a quienes se atrevan a hablar en su contra.
Guzmán, de 61 años, está en el area más segura de la Metropolitan Correctional en Manhattan, una de las prisiones más seguras de EU, donde es mantenido 23 horas en una celda de 18 metros cuadrados donde nunca se apaga la luz, con una pequeña ventana opaca que no le permite ver el exterior.
Tampoco tiene contacto con otros presos, ni con su esposa – se le ha denegado abrazarla antes de iniciar la sesión mañana – y no sale al patio debido a su historial de haberse fugado en dos ocasiones de cárceles de máxima seguridad en México, la última de ellas a través de un túnel al que entró desde su celda
Solo se le permite una hora para ejercitarse y una llamada mensual de 15 minutos a su madre y hermana que es escuchada por las autoridades. También se le ha permitido una Biblia y un diccionario del inglés al español.