El jefe de despacho presidencial Yoshihide Suga dijo en una conferencia de prensa que Catar informó a Japón que el periodista Jumpei Yasuda ha sido liberado.

La última vez que se supo de Jumpei Yasuda fue en Siria en el 2015.

Debido a eso, Las autoridades de Japón preparan la repatriación del periodista japonés Jumpei Yasuda.

Yasuda, periodista «freelance» de 44 años, fue liberado por las fuerzas de seguridad turcas y se encuentra en un centro de inmigración de Antioquía, hasta donde se han desplazado funcionarios de la legación nipona en Ankara, informó el ministro portavoz del Ejecutivo nipón, Yoshihide Suga.

Según el portavoz japonés, las autoridades niponas no han sido informadas «de que tenga ningún problema de salud», un factor que será determinante para acometer su repatriación al país asiático.

La cadena pública japonesa NHK difundió esta noche unas imágenes, facilitadas por fuentes oficiales, en las que aparece Yasuda por primera vez desde su liberación, en un lugar no precisado de Turquía.

En la grabación, el periodista japonés, en un plano medio, con barba y vestido con una camiseta oscura, se identifica en inglés por su nombre y sostiene brevemente que ha estado cautivo en Siria pero que ahora se encontraba a salvo en Turquía.

El ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Taro Kono, declaró a los periodistas que Yasuda se encuentra «relativamente bien» en cuanto a sus condiciones de salud y que equipos médicos le están evaluando.

El primer ministro nipón, Shinzo Abe, declaró por su parte que se están haciendo las gestiones y los preparativos para que Yasuda regrese al país «lo antes posible».

Secándose las lágrimas con un pañuelo, la madre de Yasuda, declaró que rezó «todos los días» por la liberación de su hijo y mostró ante las cámaras algunas de las más de 10 mil estrellas y grullas de papel que ha hecho en estos años, una forma tradicional nipona para pedir deseos.

Los padres del periodista se enteraron de la noticia tras recibir una llamada de su nuera pidiéndoles que pusieran la televisión.

La esposa de Yasuda, una cantante llamada Myu, había hecho en agosto pasado un llamamiento público para su liberación en una rueda de prensa en Tokio, la primera desde la desaparición de su marido y que llegó tras la publicación en meses anteriores de varios vídeos y fotografías del reportero pidiendo ayuda.

Yasuda fue secuestrado en junio de 2015 por un grupo armado en un área controlada por el Frente Al Nusra horas después de entrar en el territorio sirio desde Turquía con el objetivo de cubrir varias informaciones, entre ellas el asesinato de su colega nipón Kenji Goto a manos del grupo terrorista Estado Islámico.

El Frente Al Nusra, antigua filial siria de Al Qaeda, es el mismo grupo que mantuvo secuestrados en Alepo, Siria; durante diez meses a los periodistas españoles Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, liberados en mayo de 2016.

El Ejecutivo nipón fue notificado de la liberación de Yasuda este martes por Catar, que anunció la liberación de un ciudadano japonés que no disponía de identificación y señalaron que estaban a la espera de que Tokio confirmara su identidad.

Abe mostró su «alivio» por la resolución del caso tras «todos los esfuerzos realizados por el Gobierno» y expresó su agradecimiento a Catar y Turquía «por su solidaridad y su cooperación».

Según el Observatorio sirio de Derechos Humanos, el periodista japonés había permanecido cautivo en la provincia occidental siria de Idlib y fue entregado por sus captores hace cuatro días, pero el anuncio se fijó teniendo en cuenta el «calendario político».

La ONG también indicó que la liberación de Yasuda se produjo a cambio del pago de un rescate, aunque el portavoz japonés ha negado que Tokio o Doha hayan pagado suma alguna o que las autoridades niponas hayan estado en contacto directo con los secuestradores.

Siempre según el Observatorio sirio, el trato «se llevó a cabo bajo patrocinio catarí-turco, y varias personas mediaron para obtener grandes sumas de dinero a cambio de su liberación, pese al rechazo de Japón a pagar tales sumas de dinero por temor a ser considerado ‘un simpatizante de organizaciones terroristas'».

De los 54 periodistas secuestrados en todo el mundo hasta diciembre de 2017 casi la mitad lo están en Siria, según datos de la ONG Reporteros Sin Fronteras.