Toda acción, genera una reacción. Los políticos y altos mandos de seguridad, se han basado en este principio para explicar los constantes ataques a sus equipos de seguridad, que han causado considerables bajas dentro de las corporaciones.

En los últimos años, Celaya se ha convertido en el escenario de este dicho, que ha sido el titulo de las referencias para indicar que los policías, ahora SÍ están haciendo su trabajo repeliendo a la delincuencia, explicación, que mas allá de generar tranquilidad da lugar a la duda de ¿entonces porque antes no trabajaban?

Los dichos y los rumores de que los policías durante las diferentes administraciones han sido corruptos, es una constante que siempre se repite, en unas mas que otras, pero es un péndulo que nunca deja de moverse. Caigamos a los últimos tres años del municipio de la cajeta, administración 2015-2018, gobierno en que la violencia y la delincuencia, azotaron a Celaya, haciéndolo caer y aún en el suelo, sangrante, seguían golpeándole.

Durante la administración de Elvira Paniagua, fueron asesinados 27 policías, entre ellos, 3 agentes de vialidad, mientras que otros 2 municipales y un transito, están desaparecidos, otros mas fueron atacados a balazos, mientras que se hablaba que los policías estaban coludidos con el crimen, infiltrados desde la secretaría.

El entonces secretario, Miguel Ángel Simental, ahora encargado de la seguridad en Irapuato, había dicho que cuando un policía está haciendo su trabajo, se empiezan a registrar estos ataques cobardes, mas cuando se trata de “movimientos de fichas” dentro de las direcciones.

El propio gobernador del estado, Diego Sinhue, ha reiterado esta premisa, sobre todo en el ultimo hecho registrado el pasado 09 de noviembre, cuando agentes municipales se enfrentaron con criminales, abatiendo a 3 y asegurando arsenal, volviendo al “estamos teniendo mayores ataques, pero estamos combatiendo mas”.