Celaya,Gto.Francisco no sintió la muerte que llegó por él en un tren este lunes.

El golpe que le dio el tren fue tan fuerte que cuando cayó al piso ya había pasado a mejor vida, aparte, se encontraba en estado etílico, a lo mejor ni escuchó que venía el ferrocarril.

Para la gente de la comunidad de San Juan de la Vega, el hombre de 58 años de edad lo que buscaba era morir, al menos así les dio la impresión pues mucho rato estuvo bebiendo sentado sobre la vía, cerca del Centro de Desarrollo Comunitario, como a las nueve y media de la noche.

Algunos, trataron de que se retirara de esa zona tan peligrosa pero no les hizo caso y no insistieron, de cualquier manera, ni modo que no se quitara si escuchaba el silbato de la mole de hierro.

Por eso, la vida siguió la rutina de siempre. Más de uno se acordó que hace como un mes ahí falleció otro hombre arrastrado por el tren, pero, quién iba a imaginar que la historia se repetiría.

El caso es que vieron a Francisco levantarse de la vía, trastabillante, caminó por un lado de las paralelas. A lo lejos, el silbato anunciaba el paso del tren. Nada podría suceder.

Todo fue rápido, pero lo vieron como en cámara lenta: el ruido de los vagones al pasar encima de las vías se confundió con el motor de la máquina y, realmente, el golpe contra el cuerpo del hombre ni se notó, solo lo vieron caer metros adelante.

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