Un cambio de perspectiva es lo que debería cambiar para combatir la inseguridad de la nación, puesto que guerra con guerra no se puede.

Hasta el día de hoy, la violencia, los asesinatos y la criminalidad, han llegado a niveles históricos, por lo que es necesario, trazar nuevos paradigmas de seguridad nacional, interior y pública.

Entre otras proponen reformular los combates a las drogas con medidas como el fin de la prohibición con el argumento de que de no hacerlo, se estimula y favorece mayores márgenes de utilidad al narcotráfico.

Dentro de las lineas de accion, y una de las más cuestionadas, ha sido la creación de una guardia nacional integrada por cincuenta mil elementos que proveendrán de las policías militar y naval, así como de la federal. Todos, bajo el mando de oficiales del ejército y en el caso de las zonas costeras, de la armada de méxico.

La iniciativa modifica la constitución, por lo que antes tendrá que ser discutida y en su caso, aprobada por el congreso.

Las sociedades civiles de diferentes estados, consideran que el futuro secretario de seguridad, Alfonso Durazno Montaño, ha dado ideas generales, pero aun le falta concretar cada uno de los ocho ejes que se han expuesto. Ya que por ahora, no hay una política pública visible y detallada.

El desarrollo total de la Guardia se dará en tres etapas, en la primera se integrarán las unidaddes de Policía Militar y Policía Naval con elementos de la Policía. Federal. Para la segunda se incorporarán iembros activos de la sedena y semar. Y para la última, se abrirá la convocatoria para los civiles, hasta lograr integrar 50 mil efectivos, mismos que deberán pasar por el filtro de la estructura militar.

La guardia, con mandos operativos del ejército mexicano y de la armada de méxico, entrará en 150 regiones con problemas graves de delincuencia en 2019. Al siguiente año, intervendrán en 200 regiones; y para mitad del sexenio, el país quedará sectorizado en 266 regiones que serán atendidas por los elementos de la corporación obradorista.

De acuerdo con Alfonso Durazo, quien presentó el Plan de seguridad, la estrategia de endurecer leyes y desplegar miles de soldados, marinos y policías, como se realiza desde hace doce años, no ha funcionado.

Otro de los ejes en la estrategia para pacificar el país es cambiar las políticas públicas hacia el consumo de drogas.

Hasta ahora la experiencia de México es que mantener la prohibición total es una de las razones del crecimiento de la violencia.

Así, el Plan de Seguridad de AMLO propone un ambicioso programa de apoyo a quienes ya padecen alguna adicción.

Según el equipo del presidente electo, una de las razones principales en el crecimiento de la inseguridad es la corrupción.

Esto se nota en el tráfico de drogas. En México existen algunos de los carteles más poderosos y violentos del mundo, según especialistas.

Entre las propuestas para erradicar el problema se incluye modificar las leyes para que este delito sea considerado como grave, y que quienes lo cometan no tengan derecho a enfrentar el proceso en libertad.

En México existen más de 37.000 personas desaparecidas, según datos de la Secretaría de Gobernación. La mayor parte de los casos permanece impune.

El tema es central en el Plan de seguridad del presidente electo: erradicar la inseguridad contempla promover el respeto a los derechos humanos, dice AMLO.

Una de las propuestas es calificar como delito el incumplimiento de las recomendaciones que emite la Comisión Nacional de Derechos Humanos a las autoridades.

Hasta el momento, Andrés Manuel López Obrador no se ha pronunciado sobre la seguridad nacional. No hay ni una sola mención, no se diga alguna propuesta de él ni de su equipo de gobierno sobre el tema. Como si no existiera.

Para preocuparse más, está cumpliendo su promesa de convertir al Cisen en una agencia de investigación criminal. Según la iniciativa de reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal presentada la semana pasada, le cambia el nombre y lo manda a ser un apéndice de la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, desconociendo e ignorando lo que señala la Ley de Seguridad Nacional.