Esta semana en la Ciudad de México trascendieron sucesos como la marcha de cientos de mujeres pertenencientes a diversas organizaciones civiles para exigir justicia por el caso de una adolescente de 17 años que denunció haber sido violada por cuatro policías en la madrugada del 3 de agosto.

Alrededor de unas 300 mujeres protestaron para exigir castigo y destitución de los policias acusados por haber violado a menor. Además, pidieron justicia para otra chica, de 16 años, que denunció haber sido abusada en un baño del Museo Archivo de la Fotografía por un elemento de la policía bancaria, seis días después. 

La marcha de las mujeres, llamada #NoNosCuidanNosViolan, inició frente a la Secretaría de Seguridad Pública y terminó en la Procuraduría General de Justicia de la capital mexicana. Mientras marchaban, las activistas “pintaron” de morado lanzandole brillantina a Jesús Orta titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, mientras intentaba dialogar con la prensa.

Este mismo, aseguró a medios que no va a proteger a ningún integrante de la policía capitalina si ha cometido algún delito de índole sexual, al tiempo que garantizó la protección de «las mujeres y de todos los ciudadanos».

Por otro lado, después de que Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, criticará los métodos usados en la protesta como provocación y que derivaron en agresiones al Jefe de la policia, las redes sociales estallaron y convocaron a una nueva marcha para el 16 de agosto.

Pero también, la misma Jefa de Gobierno, pidió a la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México protección para la víctima de violación, solicitando su intervención para garantizar la protección de los derechos de la víctima.

Al término de dichas protestas capitalinas, Jesús Orta dio a conocer que se está investigando la posible intervención de infiltrados en la marcha de mujeres que terminó en actos vandálicos y que al final del día lo que importa es llegar a la verdad.

Sin olvidar, que, mujeres integrantes de las fuerzas de seguridad se organizan en una red nacional, y piden no ser enviadas a marchas de mujeres, diciendo que “no es un delito manifestar por nuestra seguridad y la erradicación de la violencia contra nosotras”.

En el escrito aseguran estar “totalmente en contra de la represión a organizaciones feministas”, y advierten que “ante cualquier hecho de violencia siempre estaremos del lado de las mujeres que han sido reprimidas, y pedimos que denuncien los abusos de poder”.

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