El Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos ya ha detectado la más reciente variante de covid-19; son BQ.1 y BQ.1.1, apodada “perro del infierno”, aunque señalaron que no es una variante predominante, pues la que sigue prevaleciendo es la variante Omicron, con el 98% de los casos.

El primer caso de perro del infierno se reportó en la ciudad de México a principios de este mes, y desde entonces, se han detectado al menos otros 95 casos.

Los estados donde se ha detectado esta variante son Ciudad de México, Nuevo León y Baja California; pero se espera que pronto llegue a otros lados del país.

Pero se cree que, para mediados de noviembre y principios de diciembre, su prevalencia podría ser del 50% e incluso del 80% para principios del 2023. De acuerdo a estudios preliminares, su transmisibilidad podría ser de hasta 30% más.

A pesar de su dramático nombre, esta sub variante no es particularmente más agresiva, y no existen datos epidemiológicos que sugieran que un aumento en la gravedad del COVID, solo se le dio ese nombre en referencia al cancerbero del dios del inframundo griego, hades.

Los síntomas más comunes son la tos, el dolor de garganta, fatiga, malestar general, diarrea, congestión y secreción nasal, dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares, ahogo o pérdida del olfato y gusto

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