La ciudad de Lake Elsinore en el sur de California está viéndose abrumada por la intensa atención que están recibiendo sus campos de amapolas silvestres.

Unas 150.000 personas acudieron en los últimos días para ver el paisaje de color naranja brillante creado por las amapolas de California que han surgido por la lluvia en las colinas cercanas a la ciudad de unos 60.000 habitantes, la cual se encuentra a unos 90 minutos tanto de San Diego como de Los Ángeles.

La carretera interestatal 15 se convirtió en un estacionamiento. Algunas personas se desmayaron por el calor. Una víbora de cascabel mordió a un perro que retozaba en los campos.

Lake Elsinore había intentado prepararse para la llegada de visitantes atraídos por el florecimiento masivo, algo que ocurre aproximadamente una vez por década porque requiere de un invierno húmedo y temperaturas cálidas por encima del punto de congelación.

Andy Macuga, alcalde honorario del poblado Borrego Springs, otro lugar con flores silvestres en el desierto, dijo comprender las dificultades que enfrenta Lake Elsinore.

En 2017, un florecimiento silvestre atrajo a más de medio millón de visitantes al poblado de 3.500 habitantes. Los restaurantes se quedaron sin comida. Las gasolineras ya no tenían combustible. El tráfico se extendió 32 kilómetros en un camino.

Ahora las multitudes han vuelto y los hoteles están llenos. Afortunadamente, en esta ocasión los negocios del poblado se prepararon como si una tormenta de gran magnitud fuera a azotarlos, señaló Macuga.

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