La reapertura del Guanajuato Grill dos días después del segundo incendio en un mes es una mala señal para los capitalinos, un mensaje de probable tráfico de influencias que sería hasta del más alto nivel estatal, una suerte de mágica solución y cumplimiento de todas las observaciones por parte de Protección Civil en 48 horas y ya está otra vez en funcionamiento, así como sucedió en la tristemente célebre disco Lobohombo, antro que clausuraban y de rato estaba otra vez abierto, igualito, sólo que en el caso del incendio donde murieron 22 personas fueron tres advertencias por cortos circuitos, luego sobrevino la tragedia.

De lo que se trata es de evitar una escena de muerte tan funesta, de asfixia, de intenso dolor por las quemaduras, un panorama de desolación para padres de familia que no duermen cuando sus hijos asisten a estos antros.

No se trata del poder económico presionando o de los contactos políticos a quiénes cobrarles un favor, aunque el río suena. No se trata de hacer lo que venga en gana desde una posición de poder en la administración.

Hay que evitar una tragedia como la que la historia nos ha enseñado, el Grill va por el mismo camino y es hora de aplicar lo aprendido desde una postura personal responsable, si el gobierno municipal, que sería el directo responsable, no puede hacer más por la seguridad de los clientes del Grill, que los asistentes sean conscientes de que están en una trampa mortal que puede matarlos en cualquier momento.

Deneck Inzunza.

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