Hace poco más de 250 años, un hombre que se dedicaba a la minería, quiso reflejar los padecimientos por los que pasaban los trabajadores, desde los abusos por de quienes estaban al frente de las minas, los malos sueldos, riesgos con los que los hacían laborar y los maltratos además de estafas que eran muy comunes.

El trabajador, decidió que al morir su cuerpo fuera usado para representar la muerte de cristo en la crucifixión y el sufrimiento de la gente que laboraba dentro de las minas.


Es así como ahora en el templo de Mellado, se encuentra esta osamenta, aunque esta cubierta por varias capas de una especie de yeso para preservarlo, se encuentra de pie.

A Guanajuato siempre le ha gustado jugar con la muerte y el mismo misticismo que guarda la capital lo hace que se mantenga de pie.

De manera inexplicable, después de tantos años sus rasgos humanos como la piel, uñas, y pulmones, aún se pueden   apreciar, hay quienes dicen que incluso, si se le ve de cerca, se puede percibir cómo aún continúa respirando.


Los habitantes le llaman el señor de los trabajos, porque cuando no tienen empleo van hasta este templo del mellado, desde distintas partes de México par pedirles el milagro, por lo que   cada primero de mayo el cuerpo es expuesto, pero únicamente del pecho, ese día, lo ponen a un lado del altar para que los files puedan venerarlo.


La mayor parte de la historia de como llego hasta ahí, el señor de los trabajaos y se continúa preservando sigue siendo un misterio, pues el único hombre que conocía la historia murió hace poco más de dos años. Y como si tuviera un pacto con el mismo minero, jamás quiso decirle nada ni a su familia, llevándose el secreto hasta la tumba-