A pesar de que los estudiantes le dieron chance de rectificar al rector de la Universidad de Guanajuato, Luis Felipe Guerrero Agripino, la soberbia volvió a ganarle y de plano terminó por encerrarse en un búnker, en una burbuja de cristal donde todo está bien y se rodeó de cuates que le endulzan el oído con cantos de sirenas mientras el barco se hunde.

Puede que haya sido que nunca pensó llegar a un punto de incompetencia total y falta de inteligencia para responderle a su comunidad, propia de quien es muy teórico, pero no sabe nada de la práctica, o quizás sea un muy bien programado suicidio político, porque todo lo que ha hecho en este tiempo desde que se acabó el paro y reanudaron labores ha sido darse de balazos en las piernas.

El barco se hunde y los funcionarios ven con zozobra cómo el rector está fuera de la realidad dando volantazos sin ton ni son, por lo que algunos han decidido dejarlo a su suerte, abandonar la universidad antes de que sus nombres y carreras se vean desprestigiadas por la fallida administración de Guerrero Agripino.

Cuando el Titanic llamado Universidad de Guanajuato se rompió a la mitad, Gerardo González del Castillo, ex director de Comunicación y Enlace, decidió avisarle al rector que se iba, y se fue. Rodrigo Nájera Trujillo, nombrado en su remplazo, resultó ser otro balazo en el pie, cuando los alumnos lo señalaron como un profesor violento y acosador.

Agripino recurre al nepotismo, así que sus movimientos al interior de Extensión Cultural con su incondicional, José Osvaldo Chávez Rodríguez, y su incapacidad para escuchar, derivaron en que otro funcionario de plano se hartara de aguantarlo y le dio las gracias al rector. Fue el mismísimo Gerente General de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, la afamada OSUG, Adalberto Tovar Gómez.

La lista sigue y toca al turno del ex titular de la Unidad de Transparencia, Diego Enrique Ramírez García, quien además representaba a la UG ante los órganos de transparencia estatales, quien tiró la toalla a no poder entender las políticas del rector Agripino.

En cuestión de horas esta lista se ampliará con el nombre de reconocidos profesionales que abandonan este barco enloquecido que va al colapso organizacional.

Deneck Inzunza.

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