Este miércoles se celebra el Día del Águila Real, especie que, después de tres décadas de trabajo en instancias públicas y privadas, apenas alcanza las 150 parejas reproductivas que vuelan libremente por el territorio nacional, una cantidad que la sitúa dentro de la lista de especies en riesgo.

El coordinador de campo del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN), Enrique Cisneros, cuenta que México aún está lejos del loable trabajo realizado por Estados Unidos durante el pasado siglo para conservar al águila calva, su símbolo nacional.

El vecino del norte cuenta hoy con más de 20 mil ejemplares en vida libre cuando en la década de 1930 la especie estuvo al borde de la extinción.

En el caso de México, de acuerdo con el experto, los esfuerzos por conservar al Aquila chrysaetos distan mucho del descomunal despliegue de tiempo, leyes y dinero que realizó Estados Unidos con su rapaz insignia.

Un águila real llega pesar más de 6.5 kilogramos y a medir un metro de altura.

Pueden vivir hasta 25 años y se caracterizan por tener solo una pareja reproductiva durante su vida.

Durante el vuelo, esta ave alcanza una velocidad de vuelo de 250 kilómetros por hora cuando cae en picado.

Su vista también es prodigiosa, 8 veces superior a la del ser humano y le permitiría observar las letras de un periódico a 2 kilómetros de distancia.

Los recursos para la conservación nunca son suficientes en México, de ahí que se requiera con más intensidad la participación de todos los sectores privados y de la sociedad civil, especialmente este año que el nuevo Gobierno federal limitó los recursos a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

En el año 2012, el Gobierno federal informó que existían 81 parejas de águilas y al término de 2018 se registró un incremento del 75 % de ejemplares.

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