El afán de encontrar un “amarre” enterrado en el panteón municipal fue mayor que la precaución y el respeto a la ley por parte del “brujo” Damián y cuatro de sus clientes, descubiertos cavando a metro y medio de la superficie en búsqueda del artilugio que, según sus creencias, de no localizarlo costaría la vida a una mujer.
El pronóstico del “médico de campo”, fue contundente: hoy moriría la mujer atosigada por el embrujo.
Así que si ella continúa con vida su fama quedará en entredicho, al menos eso le dijeron al empleado que los descubrió a las ocho de la mañana dando paladas y sudando para rascar la tierra en búsqueda del artilugio de la mala suerte.

Antonio, José Luis, Otilia y María, de 27, 25, 47 y 26 años; viven en la colonia San Isidro, en Acámbaro, por su parte, Damián, el brujo, tiene su domicilio en la colonia Rinconada del Valle, en Morelia, todos, quedaron a disposición del Ministerio Público Común pues podrían haber infringido la Ley de inhumaciones y exhumaciones.
Frente a los representantes de la justicia, una de las detenidas explicó a los uniformados que desde hace tiempo padece dolor de pies y ningún médico le atina a su padecimiento que, lejos de desaparecer, tornó más intenso.
Desesperada, buscó ayuda en la “medicina alternativa” y durante las últimas tres semanas ha estado bajo “tratamiento”. En la última sesión, Damián le dijo que deberían ir al panteón a desenterrar un “amarre” de manera urgente porque en ello le iba la vida a la mujer.

El destino de la “enferma” estaba trazado y fue tajante al advertirle que si no encontraban el “amarre” ella moriría el miércoles o el jueves, a más tardar, por el efecto del “embrujo” en su organismo.
Por eso, los cuatro familiares excavaban con tal ímpetu que jamás se dieron cuenta de que amaneció y los habían descubierto buscando el “trabajo de hechicería”.

Pero la historia no convenció a la administradora del panteón municipal y llamó a la policía.
Juntos, subieron a una patrulla y quedaron a disposición del Ministerio Público Común. Una cosa es cierta: hasta la noche del jueves, ningún detenido había muerto.