Lo que está pasando en estados Unidos después de que continúan las protestas por el racismo en la policía, está sacando odios ancestrales y entre la población ya hay una lucha abierta entre supremacistas blancos, quienes defienden la postura de opresión y sometimiento con el ejército del presidente Trump, y los afroamericanos y su lucha frontal antirracista, quienes suman hasta un 70% de aprobación entre los estadounidenses, quienes se han unido al sentir nacional por el asesinato de George Floyd a manos de la policía.

Pero ya hay patrullas de blancos armados hasta los dientes incitando a la violencia contra los manifestantes negros con la complicidad de la policía.

Sin embargo, también la casta política está temblando, porque las protestas no sólo han avanzado a más y más ciudades de Estados Unidos, sino también a las capitales de Europa, donde ha habido disturbios, como en París y Viena.

La mano dura supremacista del presidente Trump abrió un frente de batalla contra los manifestantes al amenazarlos con echarles al ejército para terminar con su protesta, y, al mismo tiempo, abrió otro frente más con el ejército, ya que Mark Esper, jefe del Pentágono, se negó a acatar la orden presidencial y amenazó a la Casa Blanca de retirar a los elementos de la Guardia Nacional de Washington, aunque unas horas después reculó y dijo que los elementos se mantendrían en la capital, pero que no estaba de acuerdo en sacar al ejército para detener las protestas.

Es decir, el mensaje político que deja estos hechos, es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha visto débil y sin el control de las fuerzas armadas, algo entre preocupante y esperanzador.

Mark Esper dijo que la ley de 1807, la Ley de Insurrección, con la que el presidente Trump quiere militarizar las ciudades para retomar el control de las calles, sólo debía utilizarse en las situaciones más urgentes y apremiantes, y que el país aún no se encontraba en esa situación.

Sin embargo, en el transcurso del día, la mano dura de Trump se ha impuesto, y el Pentágono informó del traslado de otros 1,600 efectivos a Washington como medida de “prevención”.

Deneck Inzunza.

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