Cientos de ciudades y pueblos rusos estaban envueltos el jueves en un espeso humo proveniente de los incendios en Siberia y el Extremo Oriente, y parecía que el fuego se extendía a tierras remotas.

Más de 30.000 kilómetros cuadrados están en llamas, la inmensa mayoría en zonas de difícil acceso y donde el daño potencial es probablemente menor que el coste de combatir los incendios, indicó Avialesookhrana, el servicio ruso de protección forestal aérea.

Aunque los incendios no han alcanzado zonas pobladas, el denso humo que producen afecta a unas 800 comunidades, según las autoridades, incluidas las grandes ciudades de Novosibirsk, Krasnoyarsk y Chita.

Videos transmitidos en la televisión rusa muestran aviones arrojando agua sobre incendios que generaban humo en medio de vastas franjas de árboles. Los bomberos en tierra rociaban delgados chorros de agua sobre los remanentes del fuego.

Se han declarado estados de emergencia en las regiones de Irkutsk, Buryatia, Sakha y Krasnoyarsk.

En la ciudad siberiana de Chita, a 4.700 kilómetros al oriente de Moscú, el centro de la ciudad estaba envuelto en una nube gris durante la visita del primer ministro Dmitry Medvedev, quien pidió un uso efectivo de los recursos locales para combatir los incendios.

El ejército ruso se unió a los esfuerzos de combate, enviando helicópteros y aviones de transporte. Sin embargo, los activistas creen que el gobierno no toma medidas suficientes y decenas de personas se manifestaron el jueves en el Ministerio de Recursos Naturales.

Se cree que algunos de los incendios comenzaron por relámpagos. El Comité Investigador ruso dijo el jueves que enviaba a representantes a la región para investigar las causas.

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