De acuerdo con testigos, los restos llegaban hasta la calle y había un enorme hueco ahí entre dos edificios donde solían estar los que se cayeron.
Docenas de bomberos tuvieron que llegar al lugar, acompañados de perros entrenados.
Una gruesa capa de polvo cubría los automóviles en la calle cercana al famoso Puerto Viejo de Marsella.
Cuando los edificios cayeron, dos peatones pasaban por el sitio por lo que no alcanzaron a huir y quedaron sepultados bajo los escombros.
Un funcionario de la alcaldía, Julien Ruas, indicó que uno de los edificios estaba cerrado desde hace 10 días por un problema de construcción en el primer piso.
Por el momento se desconocen los motivos del derrumbe. «El edificio se hundió en pocos segundos. No escuché el ruido de una explosión.