Don Newcombe, el pitcher de los Dodgers de Brooklyn que fue uno de los primeros jugadores de raza negra en las Grandes Ligas y acabó ganando los premios de Novato del Año, Jugador Más Valioso y Cy Young, ha fallecido a los 92 años.

El equipo confirmó que Newcombe falleció la mañana del martes, tras una prolongada enfermedad.

«La presencia y vida de Don Newcombe lo establecieron como un modelo a seguir para los peloteros de Grandes Ligas en todo el país», dijo el presidente de los Dodgers, Stan Kasten.

Fue una presencia constante en el Dodger Stadium, y los jugadores siempre acudieron a él por sus interminables consejos y liderazgo. Los Dodgers significaban todo para él, y somos afortunados de que fuera parte de nuestras vidas

Newcombe, como su compañero de los Dodgers, Jackie Robinson, fue contratado por Branch Rickey de las Ligas Negras y acabó teniendo un impacto enorme en las mayores.

«Newk» fue un lanzador que intimidaba a los bateadores desde el montículo por su estatura de 1,95 metros (6,4 pies) y corpulenta complexión física. Era alguien que tiraba ceñido al cuerpo al que imprudentemente se atrevía a batear muy pegado al plato.

Fue seleccionado cuatro veces al Juego de Estrellas y alcanzó las 20 victorias en tres oportunidades.

«Don Newcombe tenía muchísimo talento y era un gran competidor», indicó en un comunicado el exmanger de los Dodgers, Tommy Lasorda, quien fue compañero de Newcombe. «Fue un lanzador valiente y uno de los mejores lanzadores bateando que jamás haya visto».

Su mejor año fue en 1956, cuando acabó con foja de 27-7 y recibió tanto el premio Cy Young, que por entonces solo era otorgado a un pitcher de ambas ligas, como el del Más Valioso de la Liga Nacional.

Newcombe, Robinson y el receptor Roy Campanella conformaron un trío de estrellas de raza negra con los Dodgers, y que se ayudaban mutuamente. «Teníamos una estrategia», recordó Newcombe en una entrevista tras retirarse.

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