Chile alcanzó este viernes un histórico e inédito acuerdo político para cambiar la constitución heredada de la dictadura militar a través de una fórmula que será decidida por la ciudadanía en un plebiscito en abril, al cumplirse 29 días de un estallido social que ha cobrado 25 vidas y ha dejado miles de heridos.

Esta será la primera vez en que se elabore una constitución en democracia. La vigente sólo ha sido reformada, la última vez en 2005.

La nueva constitución se escribirá “sobre una hoja en blanco”, dijo el diputado socialista Marcelo Díaz.

El acuerdo fue alcanzado por todos los partidos excepto el comunista desde el izquierdista Frente Amplio, hasta los conservadores de la Unión Demócrata Independiente cuyo fundador, Jaime Guzmán, fue el principal redactor de la carta magna de la dictadura de Augusto Pinochet de 1973 a 1990 que abrió el camino al libre mercado y privatizó la salud, la educación y los servicios básicos.

Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, dijo el viernes que rechazan el punto que establece que los acuerdos al interior del ente que redacte la nueva carta magna deberán ser iguales o superiores a los dos tercios.

El plebiscito preguntará a los chilenos si quieren cambiar la actual constitución y mediante qué mecanismo: una Convención Constituyente con los actuales legisladores o una Asamblea Constituyente formada por legisladores y ciudadanos electos.

La votación será voluntaria. La última elección presidencial y de congresistas también fue voluntaria y sufragaron el 46,6% de los votantes habilitados.

En la última semana, el presidente centroderechista Sebastián Piñera se abrió a la idea de una nueva constitución redactada por los actuales legisladores. Antes sólo contemplaba reformar el texto existente.

Un violento estallido social el 18 de octubre derivó en protestas generalizadas en demanda de mejores salarios y pensiones y rebajas en el precio de medicamentos. Con el paso de los días las exigencias se ampliaron al fin de las administradoras privadas de jubilaciones y una nueva constitución escrita por el pueblo.

Al comienzo de la crisis Piñera anunció un paquete de leves mejoras sociales a las pensiones básicas y al ingreso mínimo, propuso rebajar los millonarios sueldos de los parlamentarios y subir impuestos a quienes ganan más de 11.000 dólares al mes. Luego anunció una rebaja parcial a los pasajes de adultos mayores en el transporte público y condonar los intereses de las deudas que contraen los estudiantes universitarios e incrementar el ingreso mínimo al equivalente a 470 dólares mensuales. Pero nada de eso atenuó las protestas.

Los chilenos tienen un sueldo promedio que oscila entre los 500 y 700 dólares.

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