Despues de 10 meses, el buque de la empresa estadounidense Ocean Infinity, contratada por el Gobierno argentino para buscar al submarino ARA San Juan que desapareció en el Atlántico Sur, comenzó a tener registro positivo y se empezo a rastrear una zona complicada de profundos cañones.
Según los últimos partes emitidos de forma conjunta por la firma norteamericana y la Armada, el barco Seabed Constructor lanzó uno de los cinco vehículos autónomos submarinos con los que cuenta al área en la que se encuentran estas formaciones y sus ramificaciones.
Los cañones son una especie de ríos submarinos constituidos hace millones de años, que cuentan con una cabecera de 800 metros de ancho y que están compuestos de arena, arcilla, limo y otros aglomerados.
Pueden llegar a alcanzar alrededor de un kilómetro de profundidad y cuentan con pequeñas formaciones coralinas creadas por la presencia de yacimientos de gas natural.
Según el parte de este domingo, se espera que la visibilidad se reduzca a lo largo del día por la presencia de precipitaciones dispersas.
Actualmente, hay otros tres más ubicados en otras zonas de búsqueda del Atlántico Sur, donde desapareció el submarino de la Armada el 15 de noviembre de 2017 con 44 tripulantes, aunque uno de ellos está siendo recuperado por un inconveniente técnico.
El Seabed Constructor zarpó el pasado 7 de septiembre con familiares e integrantes de la Armada a bordo para tratar de localizar el sumergible y ha descartado ya un centenar de objetos visualizados en el área de operaciones.
Ocean Infinity, conocida internacionalmente por haber participado en la infructuosa búsqueda del avión de Malaysia Airlines desaparecido en 2014, cobrará una recompensa de 7,5 millones de dólares si encuentra al San Juan, tal y como solicitó la propia empresa en el proceso de licitación.

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