El hallazgo de cuerpos desmembrados y “embolsados” en la comunidad de Santa Rosa de Lima provocó una intensa movilización de corporaciones policiacas hacia la zona limítrofe entre Celaya y Villagrán, aunado a que, durante ese lapso, hubo disparos de arma de fuego, pero se desconoce si fue entre policías y civiles armados o los hicieron al aire.

El movimiento policiaco inició alrededor de las 22:00 horas. Un convoy de policías municipales y de Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, acudió a la gasolinera de 12 de octubre esquina con el camino a San José de Guanajuato para atender el reporte de un ataque a disparos.

Sin embargo, ese lugar estaba en calma. Casi al mismo tiempo, reportaron una balacera en la colonia Latino, así como a la altura del fraccionamiento La Cantera, hacia ese rumbo se dirigieron los uniformados.

Casi 15 minutos más tarde, la alarma se intensificó señalando que hacían disparos en el fraccionamiento Alamo Country Club, en ese instante, empezó la movilización de unidades policiacas hacia Santa Rosa de Lima pues cundió el reporte en el sentido del hallazgo de varios cuerpos desmembrados en un predio ubicado a la izquierda del acceso principal desde el municipio de Celaya.

En grupo, el convoy de policía municipal y estatal se dirigió a la zona, sin embargo, entraron rato después y se dirigieron hacia la campiña, donde la oscuridad hizo que se perdieran a la vista de quienes estaban ahí.

A las 23:00 horas, en Celaya, los habitantes del área conocida como El Palo Seco, vieron su tranquilidad interrumpida al escuchar el rafagueo de armas largas.

Cuando cesó, reportaron a la policía que la fachada de la refaccionaria “El Campeón” presentaba al menos 30 impactos de bala, varios de los cristales mostraban los agujeros hechos por los proyectiles.

Poco antes, en la colonia Nueva Santa María celebraban una fiesta en honor a la Patrona del lugar, de pronto, varios disparos alarmaron a los asistentes y muchos corrieron para evitar una bala perdida, al llegar la calma, en una vivienda ubicada atrás del templo, reportaron que había un jovencito de 15 años de edad, muerto por lesiones de bala.

De acuerdo con la primera versión, un grupo de sujetos llegaron hasta la casa y encontraron al muchacho junto a su madre, lo jalonearon y sacaron hacia la calle donde le dispararon a bocajarro para matarlo.

Tras perpetrar el homicidio, los autores del crimen huyeron y nadie pudo aportar datos acerca del vehículo en que arribaron así como las características físicas de los agresores. Del caso se hizo cargo la Fiscalía Regional C.

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