Alfonso Cuarón fue claro: es ofensivo subtitular Roma al dialecto del español ibérico. Me parece muy, muy ridículo, dijo en Nueva York durante la clausura de un ciclo dedicado a su cine.

El académico de la lengua Pedro Álvarez de Miranda coincide con el realizador mexicano, pues considera que esta práctica abre grietas en el privilegio de los hispanohablantes de entenderse. 

El filólogo asegura que los subtítulos a la película mexicana suponen un fenómeno sorprendente y una falta de confianza a la capacidad de la comunidad panhispánica de entenderse. 

El académico de la Real Academia Española vio la película de Cuarón en un cine de Madrid, donde la cinta aparecía enteramente subtitulada y traducida del español mexicano original: «Y cuando decían, ‘no te enojes’, los subtítulos ponían, ‘no te enfades’. Hasta ahí llegó», recordó.  El filólogo, muy aficionado al cine, considera que afortunadamente las películas españolas no necesitan traducción para ser vistas en países hispanohablantes diferentes de España, ni al contrario. Además, no es lo mismo el español de México que el de Argentina o Cuba, recordó.  «A veces hay alguna palabra que no entiendes pero se deduce por el contexto», recalcó Álvarez, que asegura que le llamó muchísimo la atención que Roma galardonada con dos Globos de Oro a la mejor película de lengua extranjera y a la mejor dirección hubiera sido subtitulada para ser proyectada en cines en España.

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