Debido a la pandemia o falta de recursos 5.2 millones de niños y jóvenes entre 3 y 29 años de edad no están inscritos en el ciclo escolar vigente 2020 – 2021, de acuerdo con los resultados de la encuesta para la medición del impacto covid-19 en la educación, el llamado ECOVID-ED que realizo el INEGI; del anterior total las cifras se despliegan en 2.3 millones los que dejaron de estudiar debido a la pandemia, ya que o les resulta muy difícil seguir las clases a distancia y los horarios no se adaptan o las técnicas no son adecuadas para generar interés en las clases y los restantes 2.9 millones son aquellos que por falta de recursos y dinero no pueden ni tienen la oportunidad de seguir con las nuevas normalidades de la educación.

En general el alumnado que abandonó sus estudios son del 62% en escuelas públicas y el otro 38% corresponde a escuelas privadas, en las cuales además de seguir cobrando la misma cantidad en colegiaturas, exigen los alumnos cuentes con los medios tecnológicos necesarios para las clases en línea, como son computadora y celular, lo cual a muchos padres les ha sido imposible en estos tiempos donde los desempleos se han ido sumando conforme la crisis del covid-19 avanza.

Según los resultados de la encuesta nacional 40% del total de los que actualmente abandonaron la escuela tienen en mente jamás regresar a estudiar, siendo el mayor índice jóvenes de entre 12 y 15 años, los cuales cursarían o terminarían la secundaria, ya que por la situación presente en el país donde, la falta de oportunidades, la violencia y la inseguridad son temas de todos los días ven mejores opciones para su futuro como lo son ponerse a trabajar o poner un negocio propio.

Ante estas propuestas dichas por los jóvenes, universitarios que se encuentran en la misma situación piensan mejor dejar las cosas hasta donde pudieron llegar, ya que muchos de ellos perdieron a sus padres a causa de la enfermedad o se convirtieron en el único sustento de sus familias por lo que seguir generando gastos adicionales ya no es una opción; en cuanto a padres y madres de familia que cuentan con niños de entre 4 y 10 años opinan que lo mejor para estos momentos es esperar, porque los útiles que aunque las clases son a distancia se tienen que comprar y como no tienen la oportunidad de atender las clases de sus hijos tienen que pagar por copias, quien les ayude y quien los asesore y los cuide generan gastos que con los salarios tan raquíticos con los que se vive en el país simplemente no alcanza.

En relación a los que si decidieron seguir estudiando comentan y llegan a las conclusiones que continúan porque dejar la escuela no es una opción, pero que una realidad es que no se aprende igual y que dentro de todo el nuevo sistema lo que más agobia es el no poder interactuar con los maestros y que las tareas se aumenten debido a los horarios que no son los mismo que cuando las clases eran presenciales, dejando como la principal desventaja el que se aprenda menos y los esfuerzos sean mayores.

Charlie Zamora.