El expresidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, fue condenado a 10 años de cárcel por el desvío y lavado de más de 300 millones de dólares del presupuesto estatal.

Saca, que llegó al poder bajo la bandera de la Alianza Republicana Nacionalista, aceptó confesar en un juicio abreviado la forma en la que extrajo y lavó los fondos públicos a cambio de penas mínimas, se convirtió así en el primer expresidente de la democracia salvadoreña en ser condenado por delitos de corrupción.

El juez, uno de los tres que componen el tribunal de sentencia, señaló que al escuchar las declaraciones de estos personajes, la prueba documental y pericial se determinó que lo que habían confesado era verídico.

Guevara señaló antes de dar a conocer la pena, que el trato que realizó la Fiscalía, a pesar de desconocer el destino de 191 millones que fueron sacados en efectivo, fue un limite para establecer la pena.

La legislación salvadoreña señala que los jueces no pueden imponer una condena mayor a la pactada entre imputados y Fiscalía en un juicio abreviado.

El tribunal decretó la misma pena de 10 años de prisión al exsecretario privado de Saca, Elmer Charlaix, mientras que los exsecretarios de Juventud y Comunicaciones, César Funes y Julio Rank, purgarán cinco años de cárcel cada uno por lavado de dinero.

El exgerente financiero de la Presidencia Francisco Rodríguez Arteaga fue condenado a 6 años de prisión por los mismos dos delitos que Saca y Charlaíx, mientras que el exjefe de la Tesorería del Gobierno Jorge Alberto Herrera pagará tres años de cárcel.

La pena más elevada la recibió el excolaborador de la Presidencia Pablo Gómez, quien no se acogió al beneficio del “juicio abreviado” y enfrentó el proceso “común”, al recibir 16 años de cárcel.Los casos de corrupción que implican a expresidentes, incluido Mauricio Funes y Francisco Flores, suman más de 666 millones de dólares.