Un nuevo y potente sismo remeció este martes el centro de Filipinas, a tan solo un día del temblor de magnitud 6,1 en el norte del país que dejó al menos 16 muertos. Equipos de rescate trabajaban arduamente para buscar sobrevivientes entre los restos de un supermercado derribado por el primer terremoto.

El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó la magnitud del sismo del martes en 6,4, mientras que la agencia de sismología local dio una cifra de 6,5. El terremoto, con centro cerca de la localidad de San Julián, en la provincia de Samar Oriental, hizo salir a la gente de casas y oficinas para llegar a lugares seguros.

En un primer momento no había reportes de víctimas o daños importantes por el nuevo temblor.

Mientras tanto, los rescatistas trabajaron durante la noche para recuperar cadáveres de entre los escombros. Los cuerpos de cinco víctimas fueron extraídos del Supermercado Chuzon, y otros siete pobladores fallecieron al caerles encima las paredes de sus viviendas en el afectado municipio de Porac en la provincia Pampanga, al norte de Manila, dijo Ricardo Jalad, responsable de la agencia gubernamental de gestión de desastres.

Voluntarios de la Cruz Roja, soldados, policías y pobladores utilizaron cuatro grúas, barras de acero y perros para buscar a los desaparecidos, algunos de los cuales aún gritaban pidiendo ayuda el lunes por la noche.

Las autoridades introdujeron un amplio tubo naranja entre los escombros para inyectar oxígeno con la esperanza de ayudar a respirar a la gente que aún está atrapada.

En la provincia de Halad murieron al menos 15 personas, según las autoridades, incluidos los fallecidos en Porac. El sismo causó daños en viviendas, carreteras, puentes, iglesias y la terminal internacional del aeropuerto de Clark Freeport, una antigua base aérea estadounidense, en Pampanga. En Porac se declaró el estado de calamidad para acelerar la entrega de fondos de contingencia.

Un niño murió en un deslave en la cercana provincia de Zambales, según las autoridades.

Al menos 14 personas seguían desaparecidas en la región arrocera, la mayoría entre los escombros del supermercado derruido en Porac, mientras que otras 81 personas resultaron heridas, según la agencia de gestión de desastres del país.

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